Miguel Molero: Las calles llena de gente bostezando sin una estrategia

Miguel Molero: Las calles llena de gente bostezando sin una estrategia

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Uno de  los inconvenientes más serios de la oposición a lo largo de estos 18 años de chavismo, es que descuido el índice de las materias a estudiar, razón por lo cual se le escapó construir una política intelectualmente bien fundamentada, dedicándose casi exclusivamente a surfear en las olas electorales del chavismo.

 

Las direcciones políticas de nuestros partidos y sus periferias (empresariales, educativas, culturales, etc.) se olvidaron de utilizar la dialéctica para adecuarla a la “contemporaneidad” con lo cual sin proponérselo, consiguieron producir una hemostasia en el torrente circulatorio de la mala formación congénita (léase anorexia intelectual) de un apreciado número de nuestros dirigentes políticos.

 

Un grueso de nuestro liderazgo político es muy limitado intelectualmente, de allí sus proverbiales incoherencias discursivas. Basta con leer o escuchar sus discursos y/o sus declaraciones sobre los problemas del país, para darnos cuentas de su insuficiente nivel intelectual. No se trata de pedirles que tengan la prosa de Luis Beltrán Prieto Figueroa, Arturo Uslar Pietri, Domingo Alberto Rangel, Ernesto Sabato, José Saramago, Teodoro Petkoff, José Rodríguez Iturbe, Jorge Volpi, Umberto Eco, Henry Ramos Allup. Pero si por lo menos que tengan una mínima especificidad de la situación política, económica, social y cultural, por la que ha atravesado Venezuela desde la década de los ochenta que les permita asomar una propuesta ideológica con un horizonte eventualmente utópico que sea potencialmente capaz de enamorar a la gran mayoría de los venezolanos.

 

En el contexto anteriormente descrito, las direcciones políticas de nuestros partidos por lo general no discuten los problemas trascendentales de la política, de la economía, de lo social, de lo cultural, del país, pues, viven preferiblemente dedicadas al mantenimiento del “aparato” partidista, vale decir, a su maquinaria. Son partidos preferiblemente de patronazgo y no partidos ideológicos (Max weber), es decir, son partidos patrocinadores de cargos para sus miembros para lo cual no se requiere mucho esfuerzo intelectual, pues lo importante es cuadrar los apoyos internos

 

La precaria formación de nuestras direcciones políticas (conformadas preferiblemente por activistas), hace que nuestro liderazgo luzca muy débil ante el actual escenario global donde hoy se escenifica una lucha de poder por un Nuevo Orden Mundial (NOM). La indiferencia del liderazgo  ante el conflicto geopolítico en el que hoy se debate  Venezuela, es la típica conducta de un liderazgo irresponsable que debido a lo limitado de su formación desconoce cuestiones tan serias como el cruce de estrategias del régimen venezolano con Rusia, China e Irán, que el 21 de julio de 2017 informó al mundo del envío de tropas militares y de armas, para apoyar a Venezuela ante los ejercicios militares que ejecuta la OTAN en la vecina República de Colombia, siendo que esta medida no es más que una cortada geoestratégica para consolidar en esta parte de América Latina la alianza geopolítica contra el Occidente capitalista.

 

Ante este cuadro internacional, nuestras direcciones políticas están ensimismadas con lo ocurre a lo interior de sus respectivos partidos respecto a las a las elecciones de gobernadores y Consejos Legislativos regionales a celebrarse el 10 de diciembre de 2017, si y sólo si, la ANC no resuelve otra cosa. La preocupación es exclusivamente de carácter táctico, coyuntural electoral, que ello es importante, qué duda cabe, pero paralelamente se descuida el análisis estratégico, es decir, nos ha faltado en estos 18 años una importante reflexión estratégica.

 

El 28 de octubre de 2016 escribía en mi columna lo siguiente: “Es un hecho que la política del Gobierno y del PSUV desde el 2013 no tiene como insumos de su estrategia política los problemas internos del país, por cuanto su apoyo popular se comenzó a debilitar a raíz de la muerte de Hugo Chávez.”

“En el contexto anteriormente descrito, la élite política cubana una vez que selecciona a Nicolás Maduro como el sucesor de Chávez, subordino toda la estrategia política del proyecto chavista a la dinámica de la política internacional, pues su objetivo es relacionar a Venezuela con la estrategia de los países que se enfrentan a los intereses del bloque occidental capitalista y a su estrategia dentro de la OTAN” (http://biendateao.com/miguel-molero-politicos-de-pensamiento-aldeano/)

 

Henry Ramos Allup en su artículo del domingo 6 de agosto escribía lo siguiente: (…) “sin partidos no puede haber democracia, cuya desaparición es una antigua y criminal pretensión de la plutocracia antipolitica (…) los partidos democráticos no tenemos fusiles ni soldados sino candidatos y votos y con ellos damos nuestra batalla”. Compartimos plenamente el criterio de nuestro Sec. General Nacional sobre la prensión de la plutocracia antipolitica, pero a Henry se le escapó anotar que igualmente los partidos tienen proyectos, programas e ideas con lo que escriben su historia política, y sus concepciones económicas, sociales y culturales.

En mi columna del día 2 de agosto de 2017 apuntaba lo siguiente: “Mientras mantengamos una visión unilateral de la situación dramática y dificilísima en la que nos encontramos, y no tengamos una propuesta del modelo de sociedad que queremos, continuaremos en desventaja estratégica frente al chavismo, pues, ellos sí tienen definido su modelo de sociedad y ello irremediablemente les da una clara ventaja estratégica sobre nosotros.”

“Soy de la opinión de que a nuestra lucha le han faltado ideas para analizar la compleja realidad geopolítica en que se mueve hoy el mundo, el anticomunismo visceral oscurece el análisis para entender que después de la Guerra Fría es imposible la restauración del comunismo como solución a los problemas de la globalización” (http://biendateao.com/miguel-molero-estamos-obligados-a-profundizar-el-analisis-y-reinventar-las-estrategias/)

Como militante he tenido que pagar un alto precio por mi actitud crítica hacia el pragmatismo político que sin mayores argumentos, califican la discusión temática al interior del partido como discusiones teóricas o simples habladeras de paja. Estas calificaciones ponen de relieve un insuficiente nivel intelectual que, a falta de buenos argumentos derivan en simples dialécticas verbales de bares.

Miguel Molero