Miguel Molero: ¿Y ahora qué viene?

Miguel Molero: ¿Y ahora qué viene?

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Al momento de escribir esta columna (martes 18 de julio 2017) los venezolanos no tenemos la menor idea acerca de cuál será el desenlace de los resultados dela consulta popular del domingo 16 de julio de 2017 y de las elecciones de la Asamblea Constituyente del 30 de este mismo mes es que finalmente estas últimas se realizan.

Decimos esto último porque aunque parezca inverosímil, creemos que todavía hay tiempo para intentar una salida negociada que ponga fin al caos político en que se ha sumido Venezuela.

 

He venido insistiendo desde el 2002 en esta columna con persistente necedad, que la dirección política y el destino económico y social de Venezuela se discute y se dirige desde la Habana, vale decir, que las estrategias más importantes en estas materias se deciden en Cuba. Venezuela, he insistido, constituye para la Habana un grillete geopolítico importante en la búsqueda de una negociación con los EE.UU. en función del levantamiento del embargo económico, es decir, el interés de la Habana por Venezuela no se circunscribe en un problema de más o menos barriles de petróleo como han apuntado algunos respetables analistas en Venezuela y en el exterior. Entendemos esta situación, o continuaremos errando en nuestras estrategias.

 

Las discusiones de carácter jurídicas respecto a la violación de la Constitución por parte del régimen son importantes, pero considero constituyen expresiones menores dentro del significado que tiene la estrategia geopolítica de la Habana. En este contexto, la variable más importante a evaluar de la acción política venezolana, es el de saber, si las direcciones políticas de los partidos de la oposición están debidamente formadas y preparadas en el campo del actual conflicto geopolítico mundial a los efectos de poder armar las estrategias correctas a la hora de buscar las salidas a la compleja situación política en que se ha debatido el país hace 15 años. Si no se tienen ideas claras sobre los escenarios de la lucha por un nuevo orden mundial estamos perdidos.

 

Las burocracias partidistas que controla el “aparato” y/o las maquinarias de los partidos, son por lo general muy deficiente a la hora de razonar sobre estos temas, pues esta burocracias sustentan su poder a lo interno de sus respectivos partidos actuando sobre los guetos políticos rentables que esta mismas burocracias crea para controlar el partido. Está burocracia esta aisladas de las discusiones de estos temas, pues para ella estos son temas abstractos de difícil compresión para los electores que es la materia prima de la cual alimentan su poder político. Basta solamente evaluar las decisiones sobre las que se sustentan estas burocracias partidistas para entender su conducta. Lo lamentable de esta situación, es el incremento cada vez más acentuado de la precariedad de la discusión a nivel político a lo interno de los partidos.

 

Mientras lo anterior no se supere, los cambios políticos tardaran un poco más enconcretizarse puesto que estos últimos no cambian siempre de manera caprichosa, sino producto de las contradicciones dialécticas.

 

La rebelión popular pacifica del domingo 16J le plantea un reto a la dirección política de la oposición, y es la redefinición del itinerario de sus estrategias dentro una dinámica política que haga posible detener la erosión en la que ha estado sometida Venezuela hace 18 años, de tal suerte pues, que es perentorio encontrar una salida negociada.

 

Desde el mes de abril hemos estado presenciando imágenes absolutamente terribles producto de la crispación política que no pueden continuar, urge pues, buscar un espacio para la negociación política.

 

El presidente de Datanálisis Luis Vicente León al referirse a la consulta del domingo 16J ha manifestado lo siguiente: “Este es un evento por el que la oposición debe sentirse extremadamente orgullosa, y al que su liderazgo debe responder con suma inteligencia. La consulta fue espectacular, masiva y simbólica. El reto del liderazgo es responder la pregunta clave: ¿y ahora qué? Eso definirá el futuro”.

 

El desafío que se impone ahora, es romper con el bloqueo político que ha impedido construir un espacio para el dialogo. Henry Ramos Allup en el programa Primera Página de Globovisión el día lunes 17 de julio 2017 desarrollo en mi criterio, algunas consideraciones interesantes que pudieran ayudar en esa dirección.

Veamos estas consideraciones de Ramos Allup “(…) observamos con preocupación que el gobierno insista en llevar adelante estrategias y en aplicar métodos que evidentemente le causan más daño al gobierno, porque esto es una especie de dinámica perniciosa. Si tú rectificas un error, posiblemente puedes sobreponerte o recuperarte de ciertas incidencias negativas, pero si tu perseveras en el error y ese error se llama por  ejemplo, Asamblea Constituyente, represión, cerrazón a cualquiera rectificación de carácter económico para sacar al país de este atolladero” (…) “frente a un evento como ese (se refiere al 16J), mira, en política es muy importante ser muchos más sensatos ante una victoria, que ante una derrota, la derrota es incluso más fácil de asimilar empieza unos y otros de determinado factor a echarse la culpa cuando hay un fracaso.

Pero en el caso de una victoria, por cierto que algunos reclamaran como su patrimonio, esta es una victoria del pueblo venezolano, no es de ningún factor de la mesa ni de ningún dirigente político, ni de ningún partido en particular, la gente, la gente gano, el pueblo venezolano gano.

Ahora eso tenemos que administrarlo con mucha inteligencia, si alguien aquí se vuelve loco y cree que por levantar un dedo levanto a 8 millones de venezolanos que fueron a decir si y a rechazar al gobierno, está equivocado, nosotros si algo tenemos que tener es, sensatez, humildad, ponderación a la hora de administrar este resultado que nos ha entregado Venezuela para que actuemos con mucha inteligencia, nosotros no tenemos derecho ni a hipotecar ni agarrar ese éxito que es de Venezuela y que no es de ninguno de nosotros en particular y echarlo a rodar como si fuera un par de dados”.

 

La racionalidad debe ahora ir apareciendo en c/u de los factores políticos de la MUD. Ha llegado el momento de las grandes decisiones todas ellas dilemáticas, verdaderos enigmas, que afloran en una Venezuela erosionada por el conflicto político.

Estamos obligados a buscar los acuerdos necesarios para desactivar la bomba de un conflicto político que nos está llevando a un enfrentamiento cruento sin retorno.

 

 

 

 

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