Noruega ha creado una segunda “bóveda del Juicio Final”

Noruega ha creado una segunda “bóveda del Juicio Final”

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Una nueva bóveda se ha construido para el jucio final en Svalbard, Noruega. Sólo que no se almacenarán granos, sino archivos hemerográficos.

La historia de la humanidad también es la historia del miedo a la muerte. Tanto que, ante los grandes desastres naturales, muchos han visto –desde la antigüedad– el fin del mundo, el Apocalipsis o el día del Juicio Final. Por supuesto la superproducción, el capitalismo salvaje y el cambio climático, entre otras circunstancias, han acrecentado las preocupaciones de la humanidad en este sentido. Y uno no puede dejar de tener la sensación de que el fin está cerca.

Sin embargo, también se han intentado tomar precauciones, como la denominada “bóveda del Juicio Final” o Bóveda Global de Semillas (Svalbard Global Seed Bank), la cual se encuentra en Noruega y tiene la finalidad de almacenar todos los granos del mundo con la finalidad de preservarlos ante cualquier percance mundial. Pues bien, este granero tiene ahora una versión gemela, sólo que está enfocada en preservar la historia y la memoria de la humanidad. La nueva bóveda es conocida como el Archivo Mundial del Ártico (Arctic World Archive).

Piql es el nombre de la empresa dedicada que se dedicará a preservar los archivos con la finalidad de crear un patrimonio digital, sólo que ellos no utilizan discos duros o almacenamiento en la nube. Su tecnología se basa en grabar la información en película fotosensible.

Este es el interior del Svalbard Global Seed Bank, el granero más grande del mundo.

La construcción que albergará este archivo se encuentra en el fondo de una mina congelada en Svalbard, un archipiélago ubicado en el Óceano Glacial Ártico, lo que permite a mantener una temperatura constante. Según la empresa de almacenaje, la ubicación de la bóveda y el formato de almacenamiento es más estable que otros y preservará los archivos durante cientos de años:

“Consideramos que podemos guardar los datos utilizando nuestra tecnología hasta 1,000 años. Para ello se conservan los datos digitales escritos en películas fotosensibles. Realmente lo que hacemos es escribir los datos como enormes códigos QR en películas”.

Es decir, mientras los datos digitales se almacenan en las computadoras en código binario, los datos analógicos se graban de forma física en bobinas de película y pueden leerse como si se tratara de un disco de vinilo. Es como “tener tus datos grabados en piedra”, señala Katrine Loen Thomsen de Piql.

Por el momento sólo dos países se han inscrito para preservar su memoria en el archivo: México y Brasil. Por supuesto, el archivo espera que pronto más países contribuyan con su ración de conocimiento sobre su cultura. Eric Cardoso, miembro del Archivo Nacional de México asegura:

“Existía un sentimiento especial acerca de guardar la memoria de mi nación en la isla del Ártico”.

Este esfuerzo implica, sin lugar a dudas, preservar la conciencia histórica como privilegio del hombre moderno y permitirá, sin duda, generar una conciencia de historicidad no sólo en el futuro sino en nuestro propio presente.

FUENTE NRK

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