Oscar Morales: Mercaderes de esperanza

Oscar Morales: Mercaderes de esperanza

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El nuevo año empezó reciclando propuestas, radicalizando las existentes y agregando más colecciones de remedios vencidos a los mismos problemas. Esa es la estrategia: vender “nuevas” iniciativas que generan esperanzas. Recordemos que la clase media se caracteriza por razonar desde la expectativa y la clase baja se modela bajo la esperanza. Por lo tanto, es fundamental mantener estos estados de ánimo en actividad para que esos sectores socioeconómicos consideren que están siendo incluidos y deban esperar con alguna dosis de fe por lo venidero. Pues, esta es su base de apoyo popular.

Sin embargo, el contratiempo de esta estrategia radica en que cada oferta para solucionar los problemas viene cargada de menos sustancia de credibilidad, dado que es desgastante ofrecer soluciones repetitivas o proposiciones redundantes, y en algún momento se agrietan los equilibrios que quieren sostener por hastío y recelo. Cada relato para resolver las dificultades nacionales aparece con la creación de nuevos males y la profundización de los viejos. Pero la molestia es contenida –temporalmente- por una nueva promesa de esperanza y continúa el ciclo.

Esta espiral dañina es posible gracias a que los individuos apostamos a resultados personales favorables (no creemos en la decisiones perjuiciosas intencionales), y los anunciosque nos acerquen una propuesta atractiva de mejoramiento de nuestros niveles de vida obviamente la compraremos con facilidad, debido a que la alimenta una posibilidad remota de “buena noticia”, de cambios alcanzables y  brota esperanza.

El envoltorio de estos mecanismos que operan nos convierte en objeto y no en sujeto de las decisiones gubernamentales. La dinámica de esos recursos expresivos que utilizan para vendernos otro rumbo de los acontecimientos nos transforma en piezas manipulables. Y si le agregamos el aprovechamiento del miedo -por diferentes medios- que le imprimen a la sociedad, completaríamos la vulnerabilidad total frente a los mercaderes de la esperanza.

Los cuentos en el nuevo año deben ser más novedosos e innovadores, porque sus relatos ya están agotando la capacidad de ser creíbles. Día a día es más difícil sintonizar la correspondencia entre lo que dicen, lo que hacen y lo que resulta. Poco a poco los absolutos que construyeron en estos años se desmoronan con la mengua en las calles. Progresivamente la infalibilidad que quieren promocionar pierde antes los hechos reales. Escasean los logros económicos y sobran los compromisos ignorados. Carecen de éxitos y los inundan las promesas incumplidas.

La supervivencia en el poder será posible cuánto más puedan neutralizar la desazón o cuánto más extiendan la espera pasiva de la población por esas esperanzas que ilusionan. La perduración del sistema será posible debilitando la autonomía personal, permeada con más prebendas y falsas expectaciones. Y,solamente podrán lograrlo con el método más eficaz para estos propósitos: control y terror para hacernos másfrágiles, dependientes y vulnerables. Así lo dice la historia.