Rafael Ramírez: De rojo rojito a confidente del imperio

Rafael Ramírez: De rojo rojito a confidente del imperio

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Este personaje Rafael Ramírez se convirtió en magnate, robándose hasta el gas de las tuberías de PDVSA.

De ser una de las tres mayores petroleras del mundo, el clan que estructuró este asaltante, logró convertirla en una especie de gallina vieja, que no tiene otro camino que rematarla para subastar sus huesos.

Fue jeque de confianza de Hugo Chávez y financista de todas las tropelías que se cometen en Venezuela al calor de la dictadura. Llegó el momento que los técnicos petroleros, casi todos en el exilio, han advertido: la quiebra es inminente y así es.

Se emitieron bonos, bajo el mando de Rámirez, como si fueran bambalinas y hoy es imposible pagarlos. Títulos de la compañía que representan el 30 por ciento de la deuda Venezolana. El otro milagro de quien se ufanaba de ser rojo rojito, fue acabar con la producción que antes de la dictadura sumaba más de tres millones de barriles diarios, a 1.9 que es lo que hoy en día y a duras penas, genera la exterminada empresa.

Ramirón acabó con el mantenimiento y nada invertía en exploración. Manejaba a chequera suelta los recursos de todos los venezolanos, mientras a lengua batiente proclamaba que el comunismo chavista se propagará por el mundo y que pdvsa sería el baluarte rojo-rojito de la revolución. Cuba le aupaba mientras recibía su buena dosis de petróleo gratis y además decidía a quien más se le regalaba, incluyendo a los gobiernos chulos de algunas islas caribeñas, que hoy pagan con sus votos en la OEA para fortalecer la tiranía.

Desde la noche que se le fue la lengua en el restaurant “Omega” en Nueva York, todo comenzó a cambiar para el Zar Venezolano. Desde allí informaron a Miraflores y a la sala cubana, que un peligro acechaba al proceso. Rafael Rámirez fue a Washington, a la avenida Pensilvania # 1500, al United States departament of the treasury, es decir, al departamento del tesoro, a ponerse a la disposición del gobierno Trump, para contar y sustentar los movimientos de lavado de dinero, narcotráfico y conspiraciones terroristas de sus camaradas. Le aconsejaron que era el momento de hablar, porque después será demasiado tarde, perderá su inmunidad diplomática, ya que será destituido como embajador en la ONU y por consiguiente tendrá que rendir cuentas ante la justicia del imperio.

Por eso ahora, el gobierno después de tantos años, acusa a los miembros de la numerosa tribu de Rámirez, para que no sigan hablando, pero ya es tarde: las autoridades del tesoro tiene toda la documentación que este les entregó y son prueba suficiente para las nuevas medidas que tomaran, mientras el ex jeque pacta devolver parte de lo robado al tesoro americano y que le permitan ser un testigo protegido, para derrochar la inmensa fortuna que expolió a Pdvsa.

Es el gran salto: de rojo- rojito a delator, soplón y espía del imperio.

Publicado originalmente en La Patilla.