Sugerencias de Steve Hanke para detener escalada inflacionaria en Venezuela

Sugerencias de Steve Hanke para detener escalada inflacionaria en Venezuela

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Profesor Steve Hanke: Durante mi testimonio ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el 28 de marzo, enfaticé que para estabilizar y darle una vuelta a la economía venezolana, debe detenerse la escalada inflacionaria. Después de todo, la estabilidad puede no ser todo, pero todo es nada sin estabilidad. Para entender la magnitud del problema de la inflación en Venezuela, basta observar, por ejemplo, la tasa de inflación anual para el pollo. El precio actual ronda un altísimo 700%.

El editorial del New York Times (NYT) sobre la “Crisis tras crisis en Venezuela” comenzaba por la recomendación: “detén primero la inflación”… Y como dice ese diario: “la comunidad internacional puede proponer reformas macroeconómicas que puedan frenar la escalada inflacionaria en Venezuela y estabilizar su moneda”.

El NYT fracasa en ofrecer una estrategia que acabe con la inflación. Hay solo dos formas seguras de hacerlo y establecer condiciones estables. Una, deshacerse del bolívar y oficialmente dolarizar la economía, la cual presenté en un articulo de Forbes “Acerca de la espiral de la muerte de Venezuela”. Otra sería adoptar un sistema de caja de conversión en el cual el bolívar sería un clon de una moneda de anclaje confiable, como el dólar estadounidense.

Una caja de conversión ortodoxa emite billetes y monedas convertibles en demanda a una moneda de anclaje extranjera, de acuerdo a una tasa fija de cambio. Como reserva, mantiene un bajo riesgo, bonos con intereses en la denominación de la moneda de anclaje. Los niveles de reserva (tanto piso como techo) son establecidos por las leyes y son iguales a un 100% o ligeramente mayor de sus pasivos monetarios. Genera ganancias que derivan de la diferencia entre el interés que obtiene sobre sus activos de reservas y los gastos de mantenimiento de sus pasivos. Sus operaciones son pasivas y automáticas. La única función es el cambio de moneda nacional que emite por una moneda de anclaje a una tasa fija. Así, la cantidad de moneda en circulación está determinada únicamente por fuerzas de mercado.

El mecanismo no puede otorgar crédito, ni actuar como prestamista de último recurso o extender el crédito del sistema bancario. Tampoco hacer préstamos a las autoridades fiscales y empresas estadales. Impone duras restricciones de presupuesto y disciplina económica. Además, no requiere condiciones previas para una reforma monetaria y puede ser instalada rápidamente. Finanzas gubernamentales, empresas estadales y necesidades comerciales no requieren reformas de inmediato para que comience a emitir moneda.

Los países que han empleado la caja de conversión han mantenido la convertibilidad monetaria y arrojado bajas tasas de inflación, menores déficit fiscales, niveles inferiores de deuda relacionados con el PIB, pocas crisis financieras y altas tasas reales de crecimiento, que países que han empleado bancos centrales.

La idea de la caja de conversión llegó a estar envuelta en una controversia, gracias a Argentina. Lo que Argentina llamó “convertibilidad”, introducido en 1991 para detener la inflación, lo cual hizo. Este sistema tuvo ciertas características de una caja de conversión: una tasa fija de cambio, convertibilidad completa y un mínimo de reserva para proteger al peso del 100% de su moneda de anclaje, el dólar estadounidense.

Sin embargo, tuvo dos características que la descalificaron de ser una caja de conversión ortodoxa. No tenía techo sobre el monto de activos extranjero que mantenían en el banco central en relación con los pasivos monetarios del banco. Así que el banco central podía adquirir compromisos en actividades de esterilización y neutralización, lo cual hizo. Además, podía retener y alterar los niveles de activos nacionales en su balance. De este modo, las autoridades monetarias argentinas podían comprometerse con políticas monetarias discrecionales y así lo hicieron.

¿Qué puede hacer la comunidad internacional para dar luz a la caja de conversión como solución a la inflación en Venezuela? Para mí, la respuesta está volviendo a 1992 cuando trabajé con el entonces líder del senado estadounidense, Bob Dole, y los senadores Steve Symms y Phil Gramm, para redactar una ley que estimulara a los países con una moneda inestable y una inflación galopante para instalar cajas de conversión. Esta legislación (HR-5368, Ley n°. 102-391), fue firmada en octubre de 1992.

Steve Hanke es profesor de Economía Aplicada y Fundador del Instituto Johns Hopkins de Economía.

El Universal

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