Vladimir Villegas: Los quiebres de Aristóbulo

Vladimir Villegas: Los quiebres de Aristóbulo

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Aristóbulo Istúriz es el ministro de las Comunas. Pero con cargo o sin cargo en el gobierno, es Aristóbulo. Y de cuando en cuando dice cosas que dan para pensar, para debatir, para formularnos interrogantes sobre la Venezuela que tuvimos, la que tenemos y la que deberíamos o merecemos tener.

El ex dirigente magisterial, ex alcalde de Libertador, ex parlamentario, ex vicepresidente y varias veces ministro en distintas carteras ha dicho que el gobierno debe aprovechar las victorias para producir quiebres.

“Muchas veces hemos ganado elecciones y después que ganamos seguimos gobernando igual. No se produce ningún quiebre. Y cuando vienen elecciones la revolución vuelve a entrar en peligro. La victoria debe estar acompaña de quiebres que hagan irreversible el proceso”…

Ese es un viejo ritornello que Aristóbulo presenta de otra manera. Ya varias veces hemos escuchado ese llamado a gobernar de manera distinta. Las tres R, los motores, los planes de la patria y tantos otros intentos de corregir lo que ha sido incorregible durante estos años. ¿Cuáles son los quiebres que quiere Aristóbulo? No los especifica. Los quiebres que se han visto y que el país conoce son los de empresas públicas y privadas, los de numerosos proyectos productivos que se han quedado en el aparato o a medio empezar. Los quiebres institucionales, para debilitar el estado de derecho y de justicia, y dejar prácticamente sin efecto el texto constitucional.

Pero un quiebre muy doloroso y peligroso es el quiebre de la esperanza. Y ese lo padecen por igual los millones que se han ido a otros países en busca de la supervivencia, y millones que se quedan, pero que se han visto drásticamente empobrecidos por una política económica absurda, sustentada en retórica pseudo socialista, teñida de controles tras muchos de los cuales se tejen complejas redes de corrupción.

Estimado Aristóbulo, claro que Venezuela necesita quiebres, pero no como tú dices, para hacer enfurecer a los adversarios del gobierno y garantizar que éste siga ganando elecciones. Necesita un quiebre en la política económica, una vuelta en U, aunque sea desde el mero barranco donde hemos caído como país, por la responsabilidad de un gobierno que no ha querido tomar decisiones adecuadas y se empeña en pisar el acelerador por el mismo rumbo equivocado que ha recomendado, entre otros personajes, uno venido de España, espejitos en mano, como ocurrió en tiempos de la colonia.

Venezuela necesita un quiebre en la des institucionalización. Volver al pleno respeto a los derechos humanos, cesar la judicialización de la política, de la cual ha sido víctimas desde figuras opositoras hasta un comunero que quiso ser alcalde, y que fue citado por la Policía de Lara, bajo una supuesta vieja investigación, por mantener el reclamo de su triunfo. Dios quiera no te ocurra si algún día  si decides retomar el impulso crítico que tanto te admiramos y que hoy extrañamos.

También un quiebre en la visión clientelar de la política. En la utilización de la necesidad de la gente para amarrar votos y lealtades pegadas con la saliva del hambre y el miedo a perder un empleo o una bolsa de comida. En el uso de los recursos del Estado con alevosía y ventaja para derrotar al oponente, o al “enemigo”, categoría en la cual meten a todo el que no aplauda, se queje o proteste.

No me alcanzaría el espacio para mencionar todos los quiebres que necesitan el país y su gente. Pero hay uno que no debo dejar afuera. El quiebre en la inseguridad. La vida se ha devaluado tanto o más que el otrora bolívar fuerte . Y la inseguridad incluye no solo a que estamos a merced de delincuentes armados, con o sin uniforme. También es menester un quiebre en la tragedia médico asistencial del país. ¿ Cuántos   miles de muertos no se hubiesen evitado con una adecuada política de salud?.

De educación no te hablo porque es tu especialidad, y nadie mejor que tú sabes lo mal que andamos en ese campo. Pero también tiene que haber un quiebre en el deprecio que muchos en el gobierno tienen por el conocimiento, por la investigación. Y que se refleja en el maltrato presupuestario a las universidades.

Un último quiebre necesario es en el ejercicio autoritario del poder, en la ausencia de autocrítica, en estar achacando a otros los propios errores, las metidas de pata y hasta las de mano.

Todos estos problemas han llevado a que el país se encuentra hoy en un inquietante punto de quiebre.

@Vladi_VillegasP

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